17/3/13

Frases 22. Siete años para pecar


Se inclinó hacia delante y le dio un beso en el entrecejo, que él tenía arrugado.

- Amor mío – continuó Jessica – No te crees que alguien pueda quererte incondicionalmente porque hasta ahora nadie te ha querido así. Pero yo sí. ¿Cómo podría no hacerlo? Y con el paso del tiempo te darás cuenta de que el efecto que has tenido en mí es irreversible. Yo he cambiado y soy quien soy ahora gracias a ti y, sin ti, dejaría de existir.

***

Ella se lo quedó mirando y preguntándose por qué no podía decirle que la amaba. Quizá no fuera así. Quizá no podía. Tal vez lo que tenían sería todo lo que jamás obtendría de él.
Tras pensarlo unos segundos, decidió que fuera lo que fuese lo que Alistair pudiese darle, sería suficiente. El amor que ella sentía bastaría para los dos. (…)
Si el deseo que Alistair sentía por ella era lo único que podría darle, se quedaría con todo.

***

Hester se acercó un poco más a ella en busca del calor que desprendía su cuerpo.
- ¿Y qué…, que hago ahora? ¿Cómo sigo…, cómo sigo adelante?
- Un día detrás de otro. Te levantas por la mañana, comes, te bañas y mientras estés tan triste, hablas solo con la gente que te apetezca. Con el paso del tiempo te dolerá menos. Y luego un poco menos. Y así irás avanzando. – Jessica le pasó los dedos por el pelo – Hasta que una mañana te despertarás y te darás cuenta de que el dolor es tan solo un recuerdo. Siempre formará parte de ti, pero a la larga dejará de tener el poder de hacerte daño.

***

- Follar bajo la lluvia – susurró ella, solo para notar su reacción – No hace falta que me seduzcas para que te acompañe. Iría contigo a cualquier parte, por cualquier motivo.
- Pero así es mucho más divertido – Flexionó las rodillas para que su erección quedase a la misma altura que la entrepierna de ella y volvió a mover las caderas – Con las ventanas abiertas y nuestros invitados fuera, tendrás que estar callada.
- ¿Y tú me harás cosas malas para hacerme gritar?
- Cosas buenas.
Jessica esbozó una sonrisa pegada a los labios de él.
- Quizá serás tú quien gritará. Quizá sea yo la que te haga gemir y maldecir y suplicar.
- ¿Me está retando? – le preguntó con voz ronca – Ya sabes que nunca he podido resistirme a un desafío.
Jess deslizó una mano detrás de él y le apretó sus deliciosas y prietas nalgas.
- Lo sé. De hecho, cuento con ello.


2 comentarios:

  1. Me han encantado las citas *O*

    Un besoteeeee ^^

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  2. Hola guapa!!

    Muy buenas las citas, me encantan ^^

    Un besote!

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